Institucional Lema del año

logo-ob-anuales14Este año, deseamos que la pasión sea el motor dinámico que nos anime. Vivir con pasión es orientar nuestros esfuerzos hacia algo o alguien que nos mueve e impulsa. Vivir con pasión, es conectarnos con lo mejor de nosotros mismos, con lo que realmente somos y deseamos. Es dejar la tibieza y quemarnos en el fuego que cada uno tiene y puede encender en los otros.  Es maravillarse y apasionarse por el simple hecho y derecho a contemplar nuestras vidas descubriendo que cada instante es único. Es no dejar que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, sin haber alimentado sueños y no abandonar las ansias de hacer de nuestras vidas algo extraordinario.
Desde la visión de nuestro Colegio apuntamos a formar jóvenes que puedan desarrollar un proyecto de vida que les permita ser felices. ¿Cómo podrían desarrollarlo si les falta pasión a sus vidas?

 


“Mi mandamiento es éste: Ámense unos con otros como yo los he amado” (Jn 15, 12)


La segunda parte del lema tiene que ver con el convivir. Una de las grandes preocupaciones en el ámbito escolar y fundamentalmente social, es la forma en la que convivimos. Somos testigos y a veces protagonistas de innumerables situaciones que desconocemos, nos sorprenden, nos desconciertan, nos superan y también, nos asustan: conflictos, agresividad, violencia, bullyng son palabras que cada vez más circulan en nuestras instituciones educativas.
De allí que los modos de vinculación con el semejante, el estilo convivencial que proponemos como aprendizaje social necesitan ser repensados. Pareciera, que necesitamos recuperar la experiencia de sentir que podemos vivir juntos en comunidad.
Bauman, dice que la palabra comunidad produce una buena sensación positiva independientemente del significado que le atribuyamos. “En una comunidad todos nos entendemos bien, podemos confiar en lo que oímos, estamos seguros la mayor parte del tiempo y rarísima vez sufrimos perplejidades o sobresaltos. Nunca somos extraños los unos a los otros (…) En una comunidad podemos contar con la buena voluntad mutua”.  
En este sentido, generar espacios de reflexividad y discernimiento para consensuar nuevas formas de convivencia se hacen necesarios. El desafío pasa por establecer nuevos acuerdos para que la experiencia de convivir juntos no se convierta en un caos. ¿Es posible un adecuado aprendizaje sin una adecuada convivencia? ¿Se puede lograr una buena convivencia sin aprendizaje?
El evangelista San Juan nos lo recuerda “El que dice: Yo amo a Dios, y odia a su hermano, es un mentiroso.” Y hace una pregunta: “¿Cómo alguien puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?” (1 Jn 4, 20). De allí que podríamos preguntarnos si Dios se encuentra en el corazón del prójimo y el intercambio con él se encuentra debilitado ¿en dónde queda mi relación con Dios?
Recuperar la experiencia de tener vínculos humanizantes para que la vida tenga brillo y sabor. Vivir como compañeros con quienes se comparte una visión y una misión; donde se construyen proyectos comunes y lugares de discernimiento, mística y aprecio mutuo.

 

EXPLICACIÓN LOGO DEL LEMA DEL AÑO

 

En el logo aparecen representadas diferentes personas reunidas en comunidad. Cada una de ellas con su pasión simbolizada a través del fuego, pero también habitadas por un mismo Espíritu que las anima y hace encender la antorcha de la predicación.

 

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”
(Mar de fueguitos – Eduardo Galeano)

 

Que en este 2014 vivamos con pasión y dejándonos animar por el Espíritu que nos habita, construyamos una comunidad que hable el lenguaje del amor y encienda con fulgor la antorcha de la predicación.

 

Lic. Adrián Lilino
Coordinador de Pastoral

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